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lunes, 9 de marzo de 2026

ALGO SE MUEVE

En la calle Joaquín Costa se está dando una nueva vida a lugares que albergaron negocios emblemáticos. Los Almacenes San Juan son desde hace casi dos años los Almacenes Nau, la Botería Abadías acogió recientemente a NF Modas y edificios que hasta hace unos días conservaban los rótulos de Librería Arnal y Bazar Universal Mariano Puertas junto a Casa Abadías, se están rehabilitando. Le ocurre lo mismo al que acogió a la Joyería y Relojería Áncora. Son buenas noticias.

No hubo suerte con el traspaso de la carnicería Bernad así que hemos sentido la pérdida por partida doble, la primera al conocer que Toño Bernad se jubilaba y la calle y Barbastro perdían una carnicería prémium y la segunda cuando se volvía a cerrar tras haber sido traspasada, con muy buena acogida por parte del público.

Vemos como cada vez resulta más difícil mantener un comercio abierto y al parecer son muchos los factores que influyen en la decisión final. Las calles se resienten por ello. Toda nuestra admiración y los mejores deseos para los valientes emprendedores.

Quiero hacer mención al gastrobar abierto en la calle Oncinellas y cuya denominación es toda una declaración de intenciones: Alma [boca+arte]. El ventanal que se abre hacia la calle Conde le da oxígeno a esta aledaña que sufre las consecuencias de mantener edificios en estado penoso y permitir que la calle sea un basurero. Ni los vecinos y transeúntes cívicos, que los hay, ni la presencia de la Iglesia Evangélica de Filadelfia, ni el Museo de los Mártires Claretianos, ni la Delegación del Gobierno de Aragón, que “alarga” la calle hasta San Hipólito, desalientan a los que se sienten con el derecho de mancillar esta calle conocida popularmente como “de los Misioneros”.

Mantener los edificios en buen estado, realizar las inspecciones técnicas de los mismos, hacer un uso cívico de las calles y contar con un servicio de limpieza municipal eficaz (¡qué falta nos hacen más Gonzalos en el barrio!) son algunos de los objetivos que los ciudadanos demandamos al Ayuntamiento porque de su cumplimiento depende la calidad de vida de nuestra ciudad.

Una parte de la calle Cascajo sufre problemas de salubridad debido al fenómeno “paloma okupa”; la rehabilitación del edificio de Joaquín Costa, que comparten, puede suponer un beneficio visible para los que viven en ella y la transitamos.

La Asociación Vecinal de San Hipólito,  La Burreta, ha empezado su andadura con fuerza y con el ambicioso y encomiable propósito de poner de manifiesto las deficiencias que padece el barrio y reclamar el cumplimiento de leyes y ordenanzas.

Igual que un día fantaseé con la idea de que el Centro Comercial de la calle Joaquín Costa acogería una exposición de fotografías para revivir lo que fue esta calle y al hacerse realidad (9 de marzo de 2019) poníamos el énfasis en el abandono municipal de esta vía y sus aledañas, ahora, siete años  después y con la situación más deteriorada, me asalta una imagen relacionada con los solares ahogados por la inmundicia, esos que abundan en nuestro barrio.

Ya hace un tiempo que Foro B21 y particulares denuncian por distintas vías el estado deplorable en el que están muchos solares en Barbastro; confío en el movimiento vecinal  La Burreta  para lograr en San Hipólito lo que hasta ahora no se ha conseguido.

Mientras me imagino un solar inmundo reconvertido en huerto urbano respetable y respetado, cuál, uno de tantos …

Sí, algo se mueve, pero las acciones de los responsables municipales no se avistan. 

Calle Joaquín Costa (Barbastro)

miércoles, 13 de agosto de 2025

CON ESPERANZA

 

Solar en la calle Nueva de Campo (Huesca)

Sin expectativas y con esperanza.

El verano desenfoca el entorno cotidiano.

Si riegan la calle a primera hora, ocurre con frecuencia, me gusta mirar desde el balcón la labor que realiza el operario del Ayuntamiento; su afán por mantener el chorro de agua a presión en determinadas zonas singularmente ensuciadas resulta encomiable.

El calor aún no ha hecho acto de presencia y en la calle Joaquín Costa reina el silencio. Alguna persona la transita. Oigo el crotoreo de las cigüeñas de la torre de los Misioneros, contentas como yo a primera hora de la mañana.

El pensamiento descansa en esta realidad y siento que me gusta mi calle; me gusta hasta que llega la tarde-noche y en algunas esquinas se instalan personas que hablan a gritos, desempolvan aparatos de los que se proyecta la música a todo volumen, mientras la chiquillería juega descontrolada con bicicletas y monopatines.

En estos momentos es cuando ratifico que en verano me faltan las fuerzas para batallar. No quiero pensar en cómo la calle se está ensuciando con latas y envoltorios de chucherías y restos de cualquier elemento que, poco antes de arrojarlo al pavimento, entretenía, pero así es, día tras día.

Por una rendija del velo que coloco involuntariamente sobre la cruda realidad vecinal entra la esperanza que me producen municipios donde la calle se cuida y los solares sin edificación no se llenan de desperdicios como ocurre en la calle Joaquín Costa y aledañas (la vegetación espontánea, si la hay, esconde la inmundicia).

Son espacios que otrora albergaron un edificio y hoy vemos que se “protegen” con amor porque la calle importa.

Este lugar está en la calle Nueva de Campo, municipio a los pies del pico Cotiella.

Quiero compartir la imagen que me emocionó hace unos días.

Sigo esperando un paso adelante por parte del Ayuntamiento de Barbastro y los propietarios de los solares degradados. Si se diera, la colaboración de muchos vecinos llegaría y tal vez, entre todos, se podría acabar con las prácticas incívicas.  La acción de cuidar invita al cuidado.

¡Feliz verano!


Calle Nueva (Campo)
Al fondo, a la derecha está el solar fotografiado

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Un mar de dudas 23/07/2020

martes, 17 de junio de 2025

LA GRAN REDADA GITANA

Cartel en Cine Berlanga
Calle Andrés Mellado, 53 Madrid


Terminé el mes de mayo en el cine Berlanga (Madrid). Había visto un cartel anunciador para los días 30 y 31 con el título genérico “Cine y pueblo gitano”.

Me acerqué el último día, en el que se proyectaba el documental “Gran Redada Gitana: historia de un genocidio”, de Pilar Távora.

Como se intuye por el título, se trata de un viaje al pasado para dar testimonio de un acontecimiento atroz y desconocido (1) de la historia de España (siglo XVIII) del que solo dan cuenta los archivos históricos. El hecho de que no se haya incluido en los libros de historia lo hace más abominable, si cabe.

La directora ha optado por escenificar algunos pasajes, pero deja el peso de la narración en manos de una serie de personas que relatan lo sucedido con rigor y emoción. Las palabras brotan desde lo más profundo de su alma y atrapan al espectador.

Espero volver a ver el documental el próximo año, pero esta vez en Barbastro, en el cine Cortés (durante el 2025 solo se proyectará en festivales). Y ese día quisiera estar al lado de un amigo, José Castellón Gabarre, conocido por todos como Gallo.

Lo tuve muy presente en el Berlanga; seguro que en el interesante coloquio que hubo al final de la proyección él hubiera levantado la mano para participar porque Gallo es reflexivo a la par que espontáneo. Todo un lujo tenerlo de vecino.

Se habló de dolor secular y de cante flamenco, de resistencia y de orgullo de pertenecer al pueblo gitano, pero también del alto porcentaje de fracaso escolar que, sin duda, facilita la marginación social.

En este sentido, pensé que no solo Pilar Távora (cuya trayectoria vital y profesional ha sido merecedora de reconocimientos), sino también los cronistas elegidos pueden ser referentes que estimulen a las nuevas generaciones.

José Antonio Marina, filósofo y especialista en educación escribe: “para educar a un niño hace falta la tribu entera, pero padres y docentes constituimos el equipo pedagógico básico de una sociedad”.

La iniciativa “Cine y pueblo gitano” estaba amparada por la SGAE y la Fundación Secretariado Gitano.

Hoy he tenido una grata sorpresa. Ha sido en la exposición “Un tiempo para mirar”. Entre las espléndidas fotografías seleccionadas de Marisa Flórez (León, 1948) de temática variada (política, activismo, crónica social, cultura) hay una que va a cerrar esta reseña.

Imagen obtenida en la exposición de Marisa Flórez "Un tiempo para mirar (1970-2020)"
Sala Canal de Isabel II (calle Santa Engracia, 125 Madrid)

Pie de foto: “Primeras manifestaciones de mujeres gitanas en la Plaza Mayor para pedir el fin de la discriminación del colectivo gitano convocadas por la Asociación Desarrollo Gitano y autorizadas por el Gobierno Civil. Madrid 1978” 


(1) Publicaciones sobre el hecho histórico:

Gómez Alfaro, A. (1993). La gran redada de gitanos

Sánchez Pérez, M. (2022).  1749 La gran redada

(2) Marina, J.A. (2010). La educación del talento


miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL SOLAR DE LA CALLE JOAQUIN COSTA (BARBASTRO)

En cualquier calle del casco antiguo de una ciudad es fácil encontrar un solar, entre dos edificios o a la vuelta de una esquina, escondido de los viandantes tras un débil cerramiento. Y los años pasan por todos ellos a la espera de una nueva vida mientras ya casi nadie recuerda la que perdieron al desaparecer el inmueble que alojaban.

Comparto en este blog el escrito que envié a la redacción de El Cruzado (periódico semanal, editado en Barbastro), el pasado 1 de septiembre. Salvo error, no ha sido publicado todavía. 


Solar situado en la calle Joaquín Costa, esquina con calle Conde

El 23 de julio de 2020 vimos cómo una pala excavadora vaciaba este solar de basuras a la vez que desprendía la frondosa vegetación que ocultaba la inmundicia. Con gran decepción, comprobamos que ninguna otra acción siguió a la descrita. Desde hace mucho tiempo vuelve a estar “lleno” y mientras el frondoso sotobosque esconde la basura, entre la porquería encuentran acomodo las ratas.

Escenario de juegos, almacén, vertedero, urinario, letrina; todas estas funciones asume esta parcela al abrigo de un deplorable cerramiento, aliado perfecto de prácticas incívicas.

Apelo a la responsabilidad que tiene el dueño del solar de conservar su propiedad en condiciones óptimas de seguridad y salubridad, y exhorto a las áreas de Urbanismo y Bienestar social, Sanidad y Consumo del Excmo. Ayuntamiento de Barbastro a que no cierren los ojos y se pongan manos a la obra. Eficacia frente a la negligencia.


El solar de mi calle es uno de tantos, pero le urge alzar la voz y yo le presto la mía.

A ti, querido lector, te pido que difundas su lamento.

¡Gracias!


A su paso por delante del solar,
visitantes del Museo de los Mártires Claretianos
Verano 2022

viernes, 24 de junio de 2022

NOCHE DE SAN JUAN EN SAHÚN (HUESCA)

Ayer, todas las calles de Sahún llevaban a la plaza de la Iglesia porque en ese lugar iba a comenzar la celebración de LES FALLES. Tras una noche bulliciosa y cargada de emociones para sus vecinos y visitantes, hoy, día de San Juan, este pequeño pueblo del valle de Benasque recupera el sosiego.

Desde que dejamos el coche, en una zona habilitada para ello y comenzamos la subida hasta la iglesia, percibimos que detrás de Les Falles hay mucho trabajo e ilusión. El propósito de la fiesta es preservar una tradición,  bajo medidas de seguridad y grandes dosis de alegría y hospitalidad.

Cuando llegamos a la plaza de la Iglesia están preparando la hoguera y hablamos con Surya, un niño que justifica sus nervios porque en los dos últimos años no ha podido ejercitarse. Mientras, Haya, su hermana, nos miraba con una mezcla de orgullo y timidez, sabedora de que va a portar la falla por vez primera, bajo el amparo de su padre, como manda la tradición; la misma que apunta hacia el último mozo casado para que sea él quien prenda esa hoguera primigenia, encargada de encender las antorchas, verdaderas protagonistas de la noche.

Con la falla ardiendo, en primer lugar los pequeños y después los jóvenes y mayores, bajarán corriendo hasta el barranco, y allí empezarán a voltearla sobre la cabeza, hasta que se consuma la "piel" del albà (abedul), corazón y alma de esta particular antorcha.


Desde el prau de Riu, disfrutando del espectáculo
(Al fondo, el barranco)

jueves, 4 de noviembre de 2021

A SUS PIES, LA CALLE JOAQUÍN COSTA

Dos damas a las que la calle Monzón capta su atención. Alejada del objetivo, la ilustre vecina en su casa: cuna de una estirpe de comerciantes, que se mantienen en la calle con la persiana bien abierta.


Mi abuela Carmen 
(Verano 1989)

martes, 5 de octubre de 2021

LA ESPARZA Y LAS CIRUELAS

¿Habéis probado las ciruelas “claudia” recién cogidas del árbol? Cuando yo iba a comprarlas. a la calle Esparza, me fascinaba el modo en el que me las vendía Pilarín. En la puerta de su casa o en el patio y, algún tiempo más tarde, en una habitación contigua, estaban dispuestas las verduras cultivadas por su padre y entre ellas se encontraba la cesta con la fruta favorita de mi madre.

Desde la ventana, me había dado la bienvenida y al instante la tenía a mi lado, sonriente y dispuesta para la venta. Charlábamos un poco mientras ella daba un repaso a su género: tiraba las hojas mustias de alguna lechuga o ponía en orden tal o cual hortaliza, hasta que en un momento dado, tras conocer la cantidad de ciruelas que yo necesitaba, iniciaba la ceremonia que iba a atrapar por completo mi atención y mantendría mi vista fija en sus manos.

Con ágiles dedos y sumo cuidado, para no alterar la forma de la ciruela, escogía el ejemplar y lo depositaba en un plato de la balanza. En esta acción, reiterada e hipnótica, combinaba destreza y delicadeza y ponía especial esmero en “las claudias” que habían estallado o en las que la pulpa estaba a punto de aflorar.


Calle Esparza

martes, 9 de marzo de 2021

D. JOSÉ CASTELLÓN GABARRE

Hoy os acerco a un joven bisabuelo al que su bisnieto mantiene en forma, a un patriarca de su familia, a un ilustrado del siglo XX, a un andarín al que me encanta ver mientras camino por las calles de Barbastro.

En plena búsqueda de fotografías para la exposición en el Pasaje Comercial de la calle Joaquín Costa, tuvimos la fortuna de dirigirnos a José Castellón Gabarre, conocido por todos como Gallo, y, de inmediato, contamos con su colaboración. En la calle Conde, a la salida del Culto, le explicamos nuestro proyecto a un grupo de personas y, a los pocos días, él mismo nos traía a casa el retrato de una antepasada suya, a la que llamaban la abuela medallera, Dña Rosamunda Gabarre Giménez.


D. José Castellón, en el puente del Portillo (Barbastro)


Desde aquel momento, el saludo cortés, que siempre había existido entre nosotros, se ha ido enriqueciendo por el cambio de impresiones allá donde nos encontremos, o alguna que otra charla, alrededor de una mesa.

Hace ya dos años de la inauguración (*) de la muestra de fotografías antiguas y reivindicaciones aún vigentes. Meses antes de aquel 9 de marzo de 2019, nos tomábamos el primer “cortado” mientras me hablaba de los Reyes Católicos y de la persecución de los gitanos, pero además de lo querido que se ha sentido siempre en Barbastro.

Me resultaba gratificante descubrir, entonces que buscábamos contra reloj fotografías, historias y personas significativas de la calle Monzón y aledañas, que algunos de sus primeros paisajes fueran también los míos ... Desde su Azlor natal y a los pocos días de nacer, la calle San Hipólito; la avenida de la Merced, el tiempo en el que vivió en la casa de la yesería; el camino del Terrero, las eras, la calle Santo Domingo … Y llegaban a la conversación personas que le habían dejado huella, como D. Ignacio Palá, al que le gustaba charlar largo y tendido con un Gallico niño, que aún vislumbro cada vez que me cuenta vivencias de aquellos años.

De su larga vida laboral destaca la etapa en la que condujo uno de los 4 o 5 tractores-pala que había en Barbastro. Y que a punto de que lo "fichara Jordán", dio un cambio en su vida y optó por la venta ambulante en Barcelona, pero sin dejar de regresar a casa con frecuencia.

Hace años que vive en el Entremuro y en sus amplios paseos diarios por la ciudad siempre incluye el barrio de su niñez; “me llama” dice este gitano, orgulloso de su gente y de sus tradiciones. Este vecino de Barbastro, conciliador y comprensivo, entrañable, es un referente para los suyos, entre los que, con su permiso, me incluyo.

El alma de mis calles está impregnada de esencia gitana, y lo supe desde niña, por los carromatos que dormían alguna noche en la era de Palá, y por vivir al lado de Luna; igualmente ahora por mis vecinos de Santo Domingo, La Virgeneta, Esparza, Corte, Conde … y, por supuesto, por mi querido Gallo.


Grupo de jóvenes en "Los jardinetes" (Barbastro)
Gallo, en el centro, segunda fila (años 60)


(*) En la tercera página de este blog, hay un video recordatorio de la exposición.

jueves, 23 de julio de 2020

UN MAR DE DUDAS

En un momento dado, el terreno sin edificar entre las calles Joaquín Costa y Conde tomó las riendas de su destino. Avergonzado por la basura que recibía, se alió con una incipiente vegetación para tapar los desechos que el hombre abandonaba. Y desde entonces, día tras día, un tupido sotobosque atesoraba la inmundicia, oculta en sus entrañas.

miércoles, 20 de mayo de 2020

CALLE JOAQUIN COSTA

Hace un par de domingos, a punto de concluir el primer paseo de la cuarentena, me reencontraba con el mural pintado por David Gatta en la calle Joaquín Costa (inspirado en el cuadro de Murillo “Mujeres en el balcón”).




martes, 4 de febrero de 2020

REGRESO A LA CALLE MONZÓN, EN BARBASTRO

Mi propósito es que este blog sea un canto a las calles.

De mi mano, y acompañada por las travesías aledañas, la calle Joaquín Costa (conocida también por calle Monzón) tiene mi voz a su disposición como instrumento para recuperar, entre todos, su dignidad original.

El presente nos demuestra que cuando hay compromiso y escucha activa el camino se empieza a despejar. 

Que la fuerza de los vecinos y comerciantes sea imparable hasta que el casco histórico de Barbastro recupere su identidad. Las calles recobran vida cuando se aúnan esfuerzos y se mejoran prácticas, siempre con el objetivo de alcanzar una convivencia pacífica. 

Descubramos el alma de las calles, de todas: vividas, transitadas, añoradas, de aquí y de allá.