En la calle Joaquín Costa se está
dando una nueva vida a lugares que albergaron negocios emblemáticos. Los
Almacenes San Juan son desde hace casi dos años los Almacenes Nau, la Botería
Abadías acogió recientemente a NF Modas y edificios que hasta hace
unos días conservaban los rótulos de Librería Arnal y Bazar Universal Mariano
Puertas junto a Casa Abadías, se están rehabilitando. Le ocurre lo mismo al que
acogió a la Joyería y Relojería Áncora. Son buenas noticias.
No hubo suerte con el traspaso de
la carnicería Bernad así que hemos sentido la pérdida por partida doble, la
primera al conocer que Toño Bernad se jubilaba y la calle y Barbastro perdían
una carnicería prémium y la segunda cuando se volvía a cerrar tras haber sido
traspasada, con muy buena acogida por parte del público.
Vemos como cada vez resulta más
difícil mantener un comercio abierto y al parecer son muchos los factores que
influyen en la decisión final. Las calles se resienten por ello. Toda nuestra
admiración y los mejores deseos para los valientes emprendedores.
Quiero hacer mención al gastrobar
abierto en la calle Oncinellas y cuya denominación es toda una declaración de
intenciones: Alma [boca+arte]. El
ventanal que se abre hacia la calle Conde le da oxígeno a esta aledaña que
sufre las consecuencias de mantener edificios en estado penoso y permitir que
la calle sea un basurero. Ni los vecinos y transeúntes cívicos, que los hay, ni
la presencia de la Iglesia Evangélica de Filadelfia, ni el Museo de los Mártires
Claretianos, ni la Delegación del Gobierno de Aragón, que “alarga” la calle
hasta San Hipólito, desalientan a los que se sienten con el derecho de mancillar
esta calle conocida popularmente como “de los Misioneros”.
Mantener los edificios en buen
estado, realizar las inspecciones técnicas de los mismos, hacer un uso cívico
de las calles y contar con un servicio de limpieza municipal eficaz (¡qué falta
nos hacen más Gonzalos en el barrio!) son algunos de los objetivos que los
ciudadanos demandamos al Ayuntamiento porque de su cumplimiento depende la
calidad de vida de nuestra ciudad.
Una parte de la calle Cascajo
sufre problemas de salubridad debido al fenómeno “paloma okupa”; la
rehabilitación del edificio de Joaquín Costa, que comparten, puede suponer un
beneficio visible para los que viven en ella y la transitamos.
La Asociación Vecinal de San
Hipólito, La Burreta, ha empezado su
andadura con fuerza y con el ambicioso y encomiable propósito de poner de
manifiesto las deficiencias que padece el barrio y reclamar el cumplimiento de
leyes y ordenanzas.
Igual que un día fantaseé con la
idea de que el Centro Comercial de la calle Joaquín Costa acogería una
exposición de fotografías para revivir lo que fue esta calle y al hacerse
realidad (9 de marzo de 2019) poníamos el énfasis en el abandono municipal de
esta vía y sus aledañas, ahora, siete años
después y con la situación más deteriorada, me asalta una imagen
relacionada con los solares ahogados por la inmundicia, esos que abundan en
nuestro barrio.
Ya hace un tiempo que Foro B21 y
particulares denuncian por distintas vías el estado deplorable en el que están
muchos solares en Barbastro; confío en el movimiento vecinal La Burreta
para lograr en San Hipólito lo que hasta ahora no se ha conseguido.
Mientras me imagino un solar
inmundo reconvertido en huerto urbano respetable y respetado, cuál, uno de
tantos …
Sí, algo se mueve, pero las acciones de los responsables municipales no se avistan.
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| Calle Joaquín Costa (Barbastro) |

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