Cuatro siglos de cultura en un rincón humilde
La
calle de la Peña, situada en el antiguo barrio medieval del Entremuro de
Barbastro, nacía en la antigua puerta Traviesa, ubicada esta entre el actual
Museo Diocesano y la residencia de las Hermanitas de la Caridad. Desde allí
asciende con fuerte pendiente hasta la calle de la Esperanza y, en sus
orígenes, discurría junto a la segunda muralla que subía hacia la Barbacana. Es
probable que su nombre proceda de la proximidad a la “Peñeta” o que, incluso,
llegara hasta la antigua mezquita, después iglesia del Santo Sepulcro, situada
junto a la “Peñeta”
Mi
intención con este escrito es querer significar que esta calle humilde y solitaria,
casi olvidada, envuelta en silencio y algo triste, fue durante cuatro siglos
alegre y bulliciosa y el principal foco cultural de Barbastro. En ella, en sus
casas, se trasmitió el conocimiento a generaciones de jóvenes.
En
la Edad Media fue una calle mucho más habitada y activa que en la actualidad.
En ella convivían judíos y cristianos, y se escuchaban lenguas como el hebreo y
el aragonés antiguo. Hoy es un lugar discreto y poco transitado, aunque bajo su
apariencia silenciosa se esconde una historia cultural de enorme valor.
Tras
la conquista de Barbastro por Pedro I en el siglo XII, coexistieron en la
ciudad comunidades cristianas, judías y musulmanas, cada una con sus propias
tradiciones educativas: los cristianos aprendían en las parroquias, los judíos
en la sinagoga o con un rabino, y los musulmanes en las madrazas, entre las que
pudo encontrarse la situada en la actual iglesia de Santa Ana.
Entre
los siglos XIII y XV se desarrollaron en la Corona de Aragón los llamados
Estudios Mayores o de Gramática, centros urbanos de enseñanza que superaban la
instrucción parroquial. Barbastro, sede episcopal desde el siglo XII, tenía la
entidad suficiente para albergar uno de ellos.
La
primera referencia al Estudio Mayor de Barbastro procede del polifacético
Ricardo del Arco, quien señala la existencia del Estudio ya en 1268, recogido
este dato en un pergamino original conservado en el Archivo de la Catedral de
Huesca. Según este historiador, dicho documento situaría al centro barbastrense
entre los más antiguos del reino. Posiblemente solo por detrás del de Zaragoza.
En
el Estudio se impartía, además de otros temas. esencialmente, el “Trívium”;
Gramática latina, Retórica y Dialéctica y se preparaba a los jóvenes para
estudios universitarios y carreras eclesiásticas. La Catedral de Santa María
ejercía la autoridad principal: nombraba a los maestros, supervisaba la
enseñanza y aportaba recursos, como pagos en especie de trigo y vino al maestro
mayor. Los edificios utilizados eran propiedad del Concejo, que también asumía
su costoso mantenimiento.
Aunque
la documentación de los siglos XIV y XV es escasa en información sobre la
evolución del centro, existen indicios notariales y municipales y asientos que
acreditan la continuidad de la actividad docente durante este periodo.
A
mediados del siglo XVI y durante parte del XVII se registran numerosos gastos
destinados a mejorar y ampliar las estancias del Estudio, coincidiendo con su
época de mayor esplendor, tanto por el número de maestros como de alumnos.
Tanto Maria del Mar Mairal (archivera) en un artículo publicado en el nº 87 de
la revista Argensola, como el historiador José Antonio Salas Ausens en
su libro “La población en Barbastro en los siglos XVI y XVII“ (pag 63), dan
exhaustivo detalle de estos dispendios.
El
sistema educativo evolucionó hacia universidades que ofrecían enseñanza reglada
y títulos oficiales. De los Estudios Mayores en Aragón, y de los Estudios
Generales en otros territorios, nacieron las universidades como la de Huesca
(1354) y la de Zaragoza (1542). Citaré,
por su importancia y antigüedad, fuera del Reino, la de Salamanca y la de
Valladolid, nacidas de Estudios Generales.
La
consolidación de estas, junto con otras circunstancias, contribuyeron a la
pérdida de relevancia del Estudio Mayor de Barbastro, que acabaría
desapareciendo antes de la mitad del siglo XVII.
Es
importante comentar que la primera fundación de Escuela Pía en España fue en Barbastro.
En julio de 1677 se instalan “en las casas llamadas del Estudio Mayor”, aunque por
un corto periodo de tiempo (hasta 1681), que se fueron para volver en el 1720
pero ya al lugar donde se encuentra hoy día el Colegio Escolapio.
La
relación con la calle de la Peña es profunda. En la parte más alta de esta vía
sitúan los historiadores las casas donde estuvo el Estudio Mayor de Gramática.
A pocos metros, se encontraba la antigua sinagoga, que tras la disolución de la
aljama judía en 1415 pasó a convertirse en la iglesia o ermita del Salvador. La
mayoría de los investigadores la sitúan en la confluencia de las calles
Mirador, Esperanza y la Peña. Hoy, todo ese espacio permanece en ruinas.
Conviene
señalar, no obstante, que el medievalista Ángel Nasarre, en un artículo
publicado en la revista Sefarad en 2025, propone situar la sinagoga (y posteriormente
la iglesia) dentro de la Çuda, en un punto no muy alejado del lugar al que nos
referimos. En cualquier caso, es preciso mantener la cautela que merecen
siempre las hipótesis de los historiadores y especialistas, pues la aparición
de nuevos documentos o el hallazgo de algún objeto arqueológico puede modificar
o reforzar las interpretaciones existentes.
Como
he querido dejar de manifiesto la calle de La Peña no es solo una calle del antiguo
barrio del Entremuro porque bajo sus ruinas y su piel se esconde una
apasionante herencia que merece ser recordada como uno de los pilares
culturales de la historia de Barbastro.
Alfonso Ordín Náger
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| Ruinas cerca de donde estuvo el Estudio Mayor (casas de la imagen, calle Mirador) |
