sábado, 12 de diciembre de 2020

LOS DRAGONES AZUL TURQUESA

En el edificio situado en la esquina de las calles Joaquín Costa y Conde vivía y pasaba visita nuestro Pediatra. Aquellas revisiones infantiles tenían un aire de exclusividad que hacían sentirme especial. Toda una espaciosa sala de espera para mi madre y para mí, bien iluminada y de blancas paredes, un sofá también blanco, una chimenea …. En aquella atmósfera tan serena destacaban, por la fuerza de sus facciones y por su color, una pareja de dragones de porcelana. Eran dos preciosos faros azul turquesa, que me atraían desde que empezaba a subir las escaleras de la casa.

El edificio fue derruido y quedó el solar, desde hace mucho tiempo franqueable, degradado e inseguro, del que escribí la última vez en la entrada del 23 de julio 2020.

Hace unos días, la consulta del Dr. Brusau cobró vida, al otro lado del teléfono mi interlocutora seguía con emoción las imágenes que guardo de aquella casa, que era la suya … A más de 200 km la fuerza de tan inolvidable inmueble nos unió.

Gracias a ella y a su amiga, que, a mi lado, hizo posible la magia del momento.

jueves, 26 de noviembre de 2020

CALLE ALCALDE MORA CLAROS (HUELVA)

Los veía a través de ventanas enrejadas.  Eran ya, indefectiblemente, las cinco de la tarde. Con movimientos suaves se acomodaban alrededor de las mesas y en pocas ocasiones una voz conseguía sobresalir del murmullo que entre todas formaban. Los ancianos que captaban mi atención me transmitían sosiego aunque la calma se viera interrumpida tan pronto como incorporaban una nueva ficha a las partidas: el jugador, con inusitada energía, colocaba a la elegida y de ella salía un quejido, que junto a otros muchos acababan por conformar una melodía llena de vida.


Palacio Mora Claros
Fuente: www.andalucia.org/es/huelva-turismo


jueves, 29 de octubre de 2020

CAMINO DE GUAYENTE (SAHÚN)

De repente un paseo disfrutado hace ya más de un año se coloca en primer plano para dar sosiego a la mente. Desde Sahún nos dirigíamos con paso lento al santuario de la Virgen de Guayente, recreándonos en la abundante vegetación, que tío Tomás nos presentaba con todo lujo de detalles. Y mientras tanto, nos hablaba de Arasán, pueblo en el que trabajó a los 17 años, también de un viaje a Barbastro muy especial  y de acontecimientos posteriores que marcaron su vida y que, afortunadamente, también tocarían la nuestra.

Y nos descubrió el lugar donde estaba situada la capilla de Santa Quiteria, que en la guerra civil se quedó sin imagen y al ensanchar el camino perdió también el pequeño recinto. Y salió a colación San Pedro Mártir y al decirle que me gustaría volver a esa ermita me advirtió "allí ya no te acompañaré yo". Lo afirmaba sin añoranza, con la alegría de haber estado siempre dispuesto a compartir el camino y con la seguridad de tener su espíritu bien alimentado.


Puso Riba

Tomás, hombre de silencios elocuentes, es un faro para la familia y para la comunidad vecinal. Siempre ha recorrido la montaña ligero de equipaje y ha regresado al punto de partida cargado de sabiduría. A lo largo de su vida ha tenido la fortuna de descubrir el alma de los caminos y el secreto de los barrancos y para ello no ha tenido necesidad de alejarse mucho de su pueblo; aún ahora emprende la subida al “prau” de casa con la misma ilusión al saber que, en esa corta ascensión, rodeado de montañas, se condensa una parte importante de su vida.

Cómo reconforta el paisaje familiar, esa vista tantas veces contemplada  acoge y cura igual que la mano amorosa o una medicina.

¡Qué así sea!


miércoles, 7 de octubre de 2020

CALLE SANTO DOMINGO

De las siete calles (*) que identifico como “aledañas” de la calle Joaquín Costa, Santo Domingo es la que ha sufrido una transformación más profunda. Hacia la mitad de su recorrido abandona por completo la condición de vía urbana y se convierte en un camino con socavones en el que abundan los residuos.

Ni el deterioro manifiesto de toda la calle ni la pronunciada pendiente restan mérito  a su privilegiada ubicación. A un paso de la Avda. de la Merced, aproxima las urbanizaciones del Terrero al centro de la ciudad y también, en su condición de facilitadora, proporciona un cómodo acceso a la calle General Ricardos a través de las “escaleretas”.


Vista desde c/ Santo Domingo
(c/ San Ramón, al fondo)