sábado, 1 de mayo de 2021

LA PLAZA HERIDA (BARCELONA)

Plaza de San Felipe Neri (Barcelona)
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons

La plaza de San Felipe Neri de Barcelona es uno de los rincones icónicos de la Ciudad Condal. Construida en pleno barrio Gótico, sobre un cementerio medieval, toma su nombre de la iglesia barroca allí levantada, en la primera mitad del siglo XVIII.

lunes, 5 de abril de 2021

TIEMPO DE MARGARITAS

En el tiempo que hoy canto, los márgenes de la calle o cualquier resquicio compatible con la vida se inundaba de ababoles, y donde hoy se abandonan con impunidad latas de cerveza y desechos varios, entonces, crecían las margaritas.

La Fábrica de géneros de punto A. Soler es un viejo edificio, desvencijado y perimetrado por multitud de recipientes de plástico, vacíos y llenos de comida para gatos.

Tal y como hoy lo vemos, es obvio que el alma de este caserón de la calle Santo Domingo ya no se manifiesta a cualquier transeúnte que llega a su altura; la ensoñación se reserva para unos pocos, entre los que nos encontramos aquéllos que tuvimos la fortuna de crecer en compañía de sus propietarios.


Puerta de entrada al jardín del Sr. Soler
(Nótese en el pilar: AÑO 1935)

martes, 9 de marzo de 2021

D. JOSÉ CASTELLÓN GABARRE

Hoy os acerco a un joven bisabuelo al que su bisnieto mantiene en forma, a un patriarca de su familia, a un ilustrado del siglo XX, a un andarín al que me encanta ver mientras camino por las calles de Barbastro.

En plena búsqueda de fotografías para la exposición en el Pasaje Comercial de la calle Joaquín Costa, tuvimos la fortuna de dirigirnos a José Castellón Gabarre, conocido por todos como Gallo, y, de inmediato, contamos con su colaboración. En la calle Conde, a la salida del Culto, le explicamos nuestro proyecto a un grupo de personas y, a los pocos días, él mismo nos traía a casa el retrato de una antepasada suya, a la que llamaban la abuela medallera, Dña Rosamunda Gabarre Giménez.


D. José Castellón, en el puente del Portillo (Barbastro)


Desde aquel momento, el saludo cortés, que siempre había existido entre nosotros, se ha ido enriqueciendo por el cambio de impresiones allá donde nos encontremos, o alguna que otra charla, alrededor de una mesa.

Hace ya dos años de la inauguración (*) de la muestra de fotografías antiguas y reivindicaciones aún vigentes. Meses antes de aquel 9 de marzo de 2019, nos tomábamos el primer “cortado” mientras me hablaba de los Reyes Católicos y de la persecución de los gitanos, pero además de lo querido que se ha sentido siempre en Barbastro.

Me resultaba gratificante descubrir, entonces que buscábamos contra reloj fotografías, historias y personas significativas de la calle Monzón y aledañas, que algunos de sus primeros paisajes fueran también los míos ... Desde su Azlor natal y a los pocos días de nacer, la calle San Hipólito; la avenida de la Merced, el tiempo en el que vivió en la casa de la yesería; el camino del Terrero, las eras, la calle Santo Domingo … Y llegaban a la conversación personas que le habían dejado huella, como D. Ignacio Palá, al que le gustaba charlar largo y tendido con un Gallico niño, que aún vislumbro cada vez que me cuenta vivencias de aquellos años.

De su larga vida laboral destaca la etapa en la que condujo uno de los 4 o 5 tractores-pala que había en Barbastro. Y que a punto de que lo "fichara Jordán", dio un cambio en su vida y optó por la venta ambulante en Barcelona, pero sin dejar de regresar a casa con frecuencia.

Hace años que vive en el Entremuro y en sus amplios paseos diarios por la ciudad siempre incluye el barrio de su niñez; “me llama” dice este gitano, orgulloso de su gente y de sus tradiciones. Este vecino de Barbastro, conciliador y comprensivo, entrañable, es un referente para los suyos, entre los que, con su permiso, me incluyo.

El alma de mis calles está impregnada de esencia gitana, y lo supe desde niña, por los carromatos que dormían alguna noche en la era de Palá, y por vivir al lado de Luna; igualmente ahora por mis vecinos de Santo Domingo, La Virgeneta, Esparza, Corte, Conde … y, por supuesto, por mi querido Gallo.


Grupo de jóvenes en "Los jardinetes" (Barbastro)
Gallo, en el centro, segunda fila (años 60)


(*) En la tercera página de este blog, hay un video recordatorio de la exposición.

domingo, 7 de febrero de 2021

DE LOS PORCHES DEL “RIOANCHO” A LA CALLE SANTO DOMINGO

Entre las calles Cascajo y Oncinellas, un puñado de edificios de la calle General Ricardos encadenan sus porches y nos regalan un espacio acogedor, que propicia el paso lento.

Una tienda de comestibles y una guarnicionería flanqueaban el portal de la casa en la que vivía la familia del Dr. Bescós. De su vivienda (primera planta del actual número 23), un día como hoy, 7 de febrero, salía mi madre hacia la Catedral para, junto a mi padre, crear su propia familia en la calle Santo Domingo. Era 1953 y un vínculo laboral iba a quedar atrás; sin embargo, la relación afectiva, personal o epistolar, se iba a mantener viva siempre.


Calle General Ricardos, 23 (Barbastro)
Joyería Diamanty y Beatriz Sánchez - Estilista


Guardo un vago recuerdo de aquella vivienda, la consulta y la sala de curas,  que daban a General Ricardos; la pizarra en la pared de un pasillo, en la que se apuntaban los “avisos” para el doctor; un patio interior, a través del cual, nos contaba mamá, una vecina le aconsejaba, por el bien de su salud, que no se pusiera las zapatillas húmedas (las lavaba muchas noches para que a la mañana siguiente su blancura fuera impoluta).

Como decía nuestra madre, ¡cuánta vida en aquella casa!, la propia de la familia que formaron D. Modesto y Dña. Sara y la que generaban los pacientes que acudían a ella con diversas necesidades (radiografías, escayolas, cirugía menor, breves ingresos).

A la altura de los porches, las dos orillas de la calle General Ricardos nos hablan de estrechar lazos y de comercio activo. La existencia, aún en estos tiempos, de un buen número de establecimientos hace pensar que la predilección por ese espacio viene de muy atrás. La calle convertida en nuestra aliada para favorecer encuentros, pasear, ir de compras …, todas ellas actividades enriquecedoras y de las que los porches atesoran experiencias cada día.

Y qué mejor testigo, al amparo de su cubierta, que la Librería Ibor y su sala de exposiciones (General Ricardos, 25)A través de la imponente fachada, se percibe su magnetismo y es difícil no quedar atrapados en las novedades literarias de unos escaparates creativos donde los haya; o, captados por esa fuerza, con o sin un propósito claro de compra, traspasar la puerta y abrirnos a una realidad mágica, la de los libros y los libreros.

Hace unos días, le pregunté a Beni Ibor si tenía algo publicado sobre estos porches y me dirigió a María José Navarro Bometón  (Doctora en Historia del Arte). Bastó un encuentro fortuito con María José para que, de inmediato, dispusiéramos de uno de sus trabajos. Navarro, M.J. (2015). Vestigios de arquitectura popular en la plaza del mercado de Barbastro. Revista del Centro de Estudios del Somontano de Barbastro (9), 65-85.

He disfrutado con la lectura de esta separata porque me ha hecho viajar en el tiempo con todo lujo de detalles y, de su mano, he llegado al origen de “mis porches”, cuyo tramo es el único vestigio de la prolongación que tuvieron los de la plaza del Mercado, por la calle Romero, hacia la antigua plaza de la Yerba y la calle General Ricardos.

¡Gracias, Mª José!


Calles General Ricardos y Romero (a la derecha)
- antaño separadas por la plaza de la Yerba -