sábado, 4 de septiembre de 2021

LAS PLAZAS DEL MERCADO

 Ferré, J.C. (2018) “Las Plazas del mercado”. De dentro y de fuera, pp. 99-100.

Texto cedido a Calles con alma, por el autor.

 

La cabeza en el Vero, los pies en el Rioancho y la mirada en la huerta vieja, la plaza del mercado no es una sino dos. Se hace otra a mediodía, cambia de cara y de traje. Es domingo cada tarde y lunes cada mañana.

Cada mañana, a buena hora y antes que el claro se desliza por los toboganes de esponja y teja árabe hacia el centro del gran patio interior porticado, el señor Goyo aparece por la esquina del Boni con los diamantes del campero sobre su carro. La mano izquierda en los riñones, badallando las orejeras sueltas de la visera Durruti, construye muy lentamente una ordenada fortaleza de cajas, de canastas de caña y corvillos de mimbre. Todo en su sitio, los poros de su guante echan humo, y el costado este de la plaza, protegido por Santa Ana, espera a su dueña bajo la sombra.


Plaza del Mercado (Barbastro)
Alrededor de 1980

domingo, 1 de agosto de 2021

EL CAMINO DEL SOLANO (VALLE DE BENASQUE)

El Camino del Solano, una amplia zona situada entre la ladera media del pico Gallinero y la tuca Urmella, está modelado por multitud de caminos y cinco son los pueblos allí asentados: Eresué, Ramastué, Liri, Arasán y Urmella. Todos ellos de cara al sol y a la Sierra de Chía, aunque Urmella se esconda tras olmos y fresnos y obligue a visitarla para comprobar su privilegiado enclave. 

Llevo dentro a una niña que empezó a trabajar allá por 1932, con 7 años; a esa edad anduvo, por vez primera, el camino que separaba Sahún de Ramastué. En cuanto perdía de vista su pueblo, lloraba y, para que la pena se fuera antes, corría y corría. 

Desde que iniciamos la excursión por los pueblos del Solano, en nuestro caso, este verano y desde Sesué, la niña no deja de susurrarme. Sus historias, que forman parte de la memoria heredada, afloran a cada paso de una marcha con silencios compartidos. En Eresué nos detenemos en la iglesia, de estilo románico-lombardo, del siglo XII y en Ramastué, el pueblo más alto de la ruta, con amables vecinos que nos ilustran. 

En “Casa Juana” cuidaría un rebaño de ovejas y vacas, y en su cesta de la “merienda” nunca le faltaría el termo de café con agua y azúcar. El Sr. Ángel (también su padre se llamaba Ángel) y la Sra. María, sin descendencia, la tratarían como a una hija … Allí aprendería a peinarse y a tejer calcetines con cinco agujas. Cuando disfrutara de una jornada de descanso, la pequeña regresaría a casa y, al día siguiente, emprendería el camino del Solano que la devolvería a Ramastué. 


Ramastué (Huesca)
Pico Turbón a la izquierda de la torre

sábado, 10 de julio de 2021

JOAQUÍN COLL CLAVERO, POETA

Dos años hace que nos falta Joaquín y, quizá por mi torpeza, cierto es que no sé definir cómo me siento. Pero su recuerdo perdura intacto en mi memoria, su risa franca, su sonrisa bondadosa y su generosidad siguen presentes en mí como cuando, hace ya muchos años, compartimos tiempos de "jóvenes". Fueron pocos años; para mí, una vida.

El pasado año rescatamos poemas escritos por él, en su inmensa mayoría manuscritos e inéditos. Creemos que con una pequeña muestra de versos, de algunos de sus poemas, queda abierto un postigo por el que se vislumbra todo un mundo poético, en el que habita Joaquín.

Sirva de homenaje, en este segundo aniversario de su ausencia.

Alfonso Ordín Náger


A mi edad solo quiero,
en el pobre rincón de esta vejez amable
sentir en mis espaldas el calor de tus ojos,
aproximarme al signo de tu rostro.

Coll, J. "El signo de tu rostro" (vv. 15-18)

Kati y Joaquín

martes, 1 de junio de 2021

CALLE COLEGIATA (MADRID)

A lo largo de los siglos, esta calle ha tenido multitud de nombres; algunos de los cuales están relacionados, de una u otra forma, con comunidades religiosas vecinas.

Cuentan las crónicas que el convento de La Concepción Jerónima (fundado en 1509 por Beatriz Galindo, “La Latina”), tenía en su parte de atrás una cuadra, en la que se criaban burras de leche. Pudo ser el azulejo anunciador, situado en nuestra calle, el causante de que a la calle Colegiata se la llamara, por aquel entonces y durante mucho tiempo, la calle del Burro.


Calle de la Colegiata
(Al fondo, la plaza de Tirso de Molina)