jueves, 2 de febrero de 2023

CALLE JOAQUÍN COSTA Y ALEDAÑAS (BARBASTRO) (2/2)

El niño y las calles


”… te voy a explicar a qué obedecen los nombres de la calle de nuestra niñez y el de todas las que encontremos desde el Rioancho (calle General Ricardos) hasta llegar a La Tallada, la plaza de nuestra casa”. Así le dijo el señor al niño que fue.

Joaquín Costa, Santo Domingo, Cascajo y Esparza quedaron recogidas en la entrada del mes de diciembre.





Calle Conde – Calle de los Misioneros (*)

El recorrido continúa por la calle Conde. Esta vía se creó a finales del siglo XIX, como consecuencia de la construcción del convento e iglesia de los Misioneros del Corazón de María, fechada en 1888.

Según aparece en algún documento, los claretianos se instalaron en una casa cedida por un particular desconocido, aunque otros recogen que fue el conde de Güaqui, esposo de la V marquesa de Artasona, quien donó la casa y de ahí el nombre de la calle, “Conde” o “del Conde”, pero siempre conocida como calle de los Misioneros.

No recordamos muchos negocios asentados en ella desde mitad del pasado siglo. Esquina con la calle Monzón estuvo la Caja de Ahorros, también Telefónica y más recientemente la Academia Cumbre. Se derribó la casa del Doctor Brusáu y quedó un solar enlatado, que desde hace muchos años es un vertedero, sin que se haga nada al respecto, a pesar de las denuncias de los vecinos. La carbonería del Sr. Guillén; el horno de la Sra. Filo, en el que obraba sus deliciosos dulces, que luego vendía en el local de la calle Monzón; la panadería de Justo … Al al final de la calle, donde hoy se encuentra la Delegación del Gobierno de Aragón, estaban las cuadras del palacio de los marqueses de Artasona, situadas en la parte trasera del mismo (ver detalle final de la torre del Marqués en la fotografía que ilustra la calle Saso y Saurina) 


Calle Lacorte – Violante Lacort (o Lacorte) (*)

Violante Lacorte (así se llamaba, desde el siglo XVII, la calle que ahora transitamos) fue la esposa de Lasierra, barón de Letosa, vecino ilustre de la calle Monzón. Esta señora, de buenas costumbres, nació en el siglo XVI, quizá en el Bearn, una región del Pirineo francés. Con el paso del tiempo la vía pasó a llamarse calle La Corte.

No puedo recordar ningún negocio instalado allí, más allá de los que ocuparon, en distintos momentos, los situados en la esquina con la calle Monzón. 

 

Calle de Saso y Saurina (*)

En los siglos XV y XVI algunas familias de notarios tenían sus vivienda y despachos en el camino de Monzón o en calles aledañas, muy cerca de esta vía principal (calle Joaquín Costa).

La saga de los Saso, una de las más prestigiosas, estaba ubicada en la calle Saso y Saurina. Por otra parte, Miguel Saurina fue un destacado maestro de obras durante la primera mitad del siglo XVI que participó en proyectos tan importantes como las torres de la casa Consistorial (1536) o la Catedral de Barbastro (1542).

Creo que el nombre de la calle Saso y Saurina se puede deber a que estos personajes tuvieran ubicadas sus viviendas en ella, o bien podría ser consecuencia de la unión de ambas familias. Las dos hipótesis están pendientes de constatar, pero no cejaremos en el empeño de lograrlo.

Algunos de los vecinos de esta calle han reformado sus casas y con ello muestran su arraigo al lugar. Otros se fueron y la calle está jalonada por solares y casas “espaldadas”. Hacia la mitad del recorrido se abrió un espacio  (para “esponjar” el barrio, dijeron los políticos) que comparte con la calle de los Misioneros y que constituye la plaza de la Primicia. Tanto el estado de la plaza como el abandono del aparcamiento subterráneo bajo su piel son ejemplos de la desidia municipal, que repercute muy negativamente en la higiene y seguridad del entorno.


Plaza de la Primicia, desde la calle Saso y Saurina
En primer plano, entrada al parking (inactivo)


Calle Ramón Palacios – Callizo del Saco (*)

Era una calle sin salida, de ahí el nombre popular de “callizo del saco”. En alguna remodelación de la zona, quizá a finales del siglo XIX, abrieron un paso estrecho, peatonal, hasta la plaza de La Tallada.

La familia Palacios, aun sin pertenecer a la nobleza, fue muy influyente ya en el Barbastro del siglo XVI. Un Ramón Palacio (ciudadano-labrador) ocupó cargos de jurado y procurador. Creo que el nombre de la calle se debe a este personaje. Las casas construidas al final de la calle, por el lado izquierdo, formaban parte de la muralla o muro que subía por La Tallada. Las entradas a las viviendas eran por el propio callizo, pero algunas de éstas mantenían una puerta por la que se salía extramuros. Ramón Palacios tendría allí su casa pues en un documento de la época se dice “se le da permiso a Ramón Palacios para abrir la puerta falsa, en tanto sea tiempo de las eras”.

En los años 50 del pasado siglo la mayoría de las familias que habitaban la calle eran agricultores, con sus fincas, eras y pajares por los alrededores del Terrero. Entonces era una calle bulliciosa, tanto el ajetreo de las caballerías de labor, algún carro, así como los niños que jugaban en la calle, la llenaban de vida.

En un momento dado, el señor le comentó al niño: “… conocías todas las casas de esta calle, pero te voy a nombrar sólo una porque te encantaba el nombre, el más bonito de todos para ti, la que se conocía como Petra Flor”.


Calle Pablo Sahún – Calle de las Monjas (*)

La denominación “calle de las Monjas” está tan arraigada que no muchos barbastrenses saben que el nombre oficial es calle Pablo Sahún, y menos todavía conocen quién fue esa persona, nacida en Zaragoza a finales del siglo XVIII.

A Pablo Sahún Palacín le tocó vivir la guerra de la Independencia, en la que participó y destacó como miembro del Cuerpo de Voluntarios de Aragón. Fue apresado y conducido a Francia. Tras ser liberado en 1815 se trasladó a Barbastro, al lado de su tío D. Luis Joaquín.

Pablo Sahún fue alcalde de la ciudad y llevó a cabo muchas obras sociales utilizando la importante herencia que recibió de su tío. A reseñar la casa Amparo, llamada entonces Casa de la Misericordia, que compró y dotó de abundantes rentas y el Hospital de San Julián y Santa Lucía. Asimismo destinó mucho capital a atajar el terrible cólera que asoló Barbastro en 1855. Fue nombrado Diputado por Barbastro en Huesca. Su fallecimiento ocurrió en mayo de 1857 y sus restos fueron enterrados en la iglesia de San Bartolomé, donde permanecieron hasta la destrucción de la misma durante la Guerra Civil.

Esta calle fue llamada con anterioridad calle de Santa Lucía, por la ermita dedicada a la santa situada en la esquina con la calle Joaquín Costa, junto al hospital para pobres que desde el siglo XII, y con el mismo nombre, ocupaba el solar que después albergó el convento de las monjas Clarisas, allá por el año 1560. A partir de entonces el pueblo va acomodando el nombre de la calle y empezará a conocerse como calle de las Monjas, hasta el día de hoy.

Iban recorriendo la calle y el señor musitó al niño “esta calle también te trae recuerdos …” después de la calle Monzón era la más comercial del barrio y añadió “poca gracia te hacía cuando tu madre te ponía un pozal en la mano y te mandaba a comprar carbón vegetal a casa del Sr. Silvestre”.


Plaza de La Tallada (*)

Por fin llegaron a la plaza de La Tallada, la raíz de sus vidas; y se sentaron en un banco. El panorama que contemplan ahora nada tiene que ver con el de su infancia, aunque algún vestigio de aquellos años queda.

“¿Sabes?”, comenzó a decir el señor en ese registro tan particular que mantenía con el niño, e inició otra de las muchas explicaciones que iba dejando en cada calle … hay una palabra árabe de cierta parte de Marruecos que se escribe “Talja” y se pronuncia algo así como “tallad”. Su significado en castellano es subida o acción de subir; y teniendo en cuenta que en la parte más alta de la avenida de la Merced, al parecer, había un arrabal árabe al que llamaban la morería alta, creo que es coherente considerar que el sustantivo Tallada tiene un origen árabe.

Luego el señor se mantuvo callado unos segundos, como meditando … para luego decir “muy diferente a la de aquel tiempo, sí …, quizá sea la plaza más añorada, pero su aspecto ha mejorado mucho y eso me alegra. La vida vuela rápida y para bien o para mal casi todo cambia. Además la geografía, como dicen ahora, de nuestra niñez está perfectamente custodiada en nuestro interior, al amparo de la imaginación. O no sientes algo especial, como una energía singular muy nuestra, al estar aquí, a pesar de todo. Ya te dije el otro día que los sentimientos jamás caducan.

Querido compañero de vida, he compartido mi interés y conocimientos por la calle Monzón y sus aledañas y eso me congratula. Sé que no te he reseñado el nombre que tuvieron algunas de estas calles en épocas convulsas y ha sido así porque fueron nomenclaturas efímeras. Seguiremos investigando para despejar las incógnitas que han quedado en el camino”

Al poco tiempo un pequeño autobús urbano realizó la parada de la plaza, “te das cuenta, ahí vemos un signo de progreso. Jamás hubiéramos pensado por aquel entonces que un servicio como éste existiera en Barbastro y menos que pasara por La Tallada”

El señor se quedó observando a la gente que bajaba y subía del autobús y cuando de nuevo quiso dirigirse al niño, se había ido. No le importó porque lo mismo que el invierno alarga el brazo buscando la primavera, así él acude cuando lo necesita al niño que fue.

Se levantó y se dirigió al estrecho paso que conduce al callizo del Saco y su niñez lo seguía.

 

Nota aclaratoria (*): En primer lugar se reseña la nomenclatura oficial actual, a continuación cómo se distinguía la calle en el siglo XVI (según el historiador Antonio Salas Auséns) y por último, el nombre con el que se conoce la calle popularmente, en el caso de que sea otro.

 

Alfonso Ordín Náger


Plaza de La Tallada
A la izquierda, casas con accesos por el callizo del Saco

lunes, 2 de enero de 2023

CALLE JOTEROS (BARBASTRO)

Me gustaría hacer una encuesta en la que se preguntara al personal de Barbastro si conocen esta calle y su ubicación. Estoy seguro de que el porcentaje negativo sería muy superior al positivo, con una diferencia muy amplia.

Yo que me considero jotero de toda la vida, me alegro de veras de que al Ayuntamiento de turno se le ocurriera un día dedicar una vía urbana a este “gremio”, además en una época en la que el folclore no estaba en auge y tan de moda como ahora.

Para el que no sepa, esta arteria se encuentra en el Barrio del Entremuro, junto a la plaza de la Candelera. Es muy corta, no tiene salida, y mucho me temo que en el Censo figure algún vecino.

Doy las gracias al Concejo que aprobó tal designación y sus posteriores por haberla mantenido muchos años en su nomenclatura, pero me queda un pequeño resquemor por mis “adentros” y es que para una vez que se acuerdan de estos “operarios de la jota”, hubieran podido asignarnos una vía un “poquico” más conocida o importante, aunque creo que hacer una ronda por allí y, sobre todo, en la plazoleta del fondo sería una delicia por su ubicación y sonoridad.

Con esto no quiero que nadie se moleste.

José Antonio Ferraz Cancer


Calle Joteros (Barbastro)

miércoles, 14 de diciembre de 2022

CALLE JOAQUÍN COSTA Y ALEDAÑAS (BARBASTRO) (1/2)

El niño y las calles


Érase una vez un niño que recorría la calle Monzón cuatro veces al día para ir y volver del colegio. Se sabía el nombre de todas las calles que iban saliendo a su encuentro, pero cuando aprendió a leer las placas que las anunciaban se dio cuenta de que, en algunos casos, figuraba un nombre diferente al que él conocía. Preguntaba por aquellos personajes y sólo encontraba posibles respuestas con ayuda de la imaginación “¿aquél será el dueño de la calle?”, “¿éste vivirá en alguna de sus casas?” … 

Hoy, ese niño, que no sabe cómo ha ido pasando la vida pues los meses se le han hecho días y los años meses, se reconoce en el señor que a menudo pasea por la calle Monzón arrastrando sus callados recuerdos. Un día, queriendo darles vida, le oyó decirse …”te voy a explicar a qué obedecen los nombres de la calle de nuestra niñez y el de todas las que encontremos desde el Rioancho (calle General Ricardos)  hasta llegar a La Tallada, la plaza de nuestra casa”. El niño, con bata de rayas, botas de suela de "crepé" y cartera a la espalda, se entregó al ilustrado recorrido.

 

Calle Joaquín Costa - Calle Monzón (*)

Es la arteria madre, una de las principales del barrio de San Hipólito. Todo el mundo conoce el personaje al que hace referencia: Joaquín Costa, una gran figura del Alto Aragón (nacido en Monzón en 1846 y fallecido en Graus en 1911). Historiador, jurista, economista … un polifacético hombre que luchó como un león (así lo llamaban algunos, el “León de Graus”) por los regadíos de esta tierra, entre otras muchas cosas. 

Pero a pesar de los evidentes méritos de Costa para ostentar el nombre de una de las calles (que lo fue) más populares de la ciudad, la gente la llama como lo hizo desde que nació esta vía, allá por los siglos XII o XIII “Camino o Calle de Monzón”. 

Fue, sin lugar a dudas, durante mucho tiempo, la calle más transitada de Barbastro, pues por ella entraban las mercancías que llegaban desde Monzón y Cataluña, accediendo por la puerta llamada de “La Tallada”, lugar para fiscalizar con los correspondientes impuestos, y donde hoy está el supermercado Mi Alcampo. 

Hemos hablado tanto de esta calle, musitaba para sus adentro el señor, que temo perder la objetividad y caer en la nostalgia, que quiero eludir a toda costa, a la hora de analizar el antes y el después de este paisaje de mi infancia. Los “actores” de este escenario, junto con mis padres, me enseñaron con su conducta valores esenciales para la vida (solidaridad, educación, generosidad, respeto ...). 

Recibí amor a raudales de los vecinos de una de sus casas, a la que sí miro con nostalgia cuando paso cerca de ella; ese sentimiento sólo a mí me pertenece y no prescribe. 

¿Recuerdas?, en aquel entonces la calle Monzón estaba viva, la gente se detenía con frecuencia a hablar en plena calle, en las tiendas se “capaceaba” y como decía nuestro amigo Joaquín Coll Clavero, “era una ciudad en sí misma”. Ahora la vida pasa por ella, o se adentra en sus viviendas; nadie espera a nadie, ni siquiera a las golondrinas que durante mucho tiempo llegaron puntuales para anunciar la primavera. 

No reclamo que volviera a ser la calle de ayer”, pero una mayor atención por parte de los poderes públicos sí merece, tanto ella como las aledañas, pues, al margen de otros méritos, no hay que olvidar que este “cuartón” se comenzó a formar hace 700 años; habitado desde siglos por gente sencilla, con los mismos afectos y temores que la de cualquier otro barrio de Barbastro, pero con mucha historia detrás.


Calle Joaquín Costa, esta mañana
(desde General Ricardos)

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL SOLAR DE LA CALLE JOAQUIN COSTA (BARBASTRO)

En cualquier calle del casco antiguo de una ciudad es fácil encontrar un solar, entre dos edificios o a la vuelta de una esquina, escondido de los viandantes tras un débil cerramiento. Y los años pasan por todos ellos a la espera de una nueva vida mientras ya casi nadie recuerda la que perdieron al desaparecer el inmueble que alojaban.

Comparto en este blog el escrito que envié a la redacción de El Cruzado (periódico semanal, editado en Barbastro), el pasado 1 de septiembre. Salvo error, no ha sido publicado todavía. 


Solar situado en la calle Joaquín Costa, esquina con calle Conde

El 23 de julio de 2020 vimos cómo una pala excavadora vaciaba este solar de basuras a la vez que desprendía la frondosa vegetación que ocultaba la inmundicia. Con gran decepción, comprobamos que ninguna otra acción siguió a la descrita. Desde hace mucho tiempo vuelve a estar “lleno” y mientras el frondoso sotobosque esconde la basura, entre la porquería encuentran acomodo las ratas.

Escenario de juegos, almacén, vertedero, urinario, letrina; todas estas funciones asume esta parcela al abrigo de un deplorable cerramiento, aliado perfecto de prácticas incívicas.

Apelo a la responsabilidad que tiene el dueño del solar de conservar su propiedad en condiciones óptimas de seguridad y salubridad, y exhorto a las áreas de Urbanismo y Bienestar social, Sanidad y Consumo del Excmo. Ayuntamiento de Barbastro a que no cierren los ojos y se pongan manos a la obra. Eficacia frente a la negligencia.


El solar de mi calle es uno de tantos, pero le urge alzar la voz y yo le presto la mía.

A ti, querido lector, te pido que difundas su lamento.

¡Gracias!


A su paso por delante del solar,
visitantes del Museo de los Mártires Claretianos
Verano 2022